miércoles 17 de agosto de 2011
Hoy soy diferente de ayer
jueves 7 de abril de 2011
Desapego y limpieza

martes 18 de enero de 2011
Cuando se repiten las cosas
Como decía mi maestra de transpersonal, la película se repite una y otra vez hasta que de verdad aprendes a hacer algo distinto. Para eso sirve la toma de conciencia, el aprendizaje de años, para darse cuenta que la historia es similar, que las sensaciones son las mismas que la encrucijada se repite. ¿Y para qué? Para rectificar por fin, para tomar otro sendero, para obtener otras respuestas, o quizá la misma aunque vivida desde otra perspectiva.
He podido experimentar en mi vida esas repeticiones de algunas cosas, las veces que hice lo mismo y dónde me llevaron, las veces que tuve una respuesta diferente abriéndome a nuevas vivencias.
Hoy me vuelvo a encontrar con algo repetido, algo que viví hace tanto tiempo que me ha costado distinguir el mismo proceso. Casi vuelvo al redil, al camino conocido, a punto estuve de seguir mi antiguo patrón en este suceso. Me tomé un tiempo, algo que hago ahora con asiduidad: respirar, dejar pasar los días, revisar. Esto me permite abrirme, darme espacio para preguntarme para qué me sucede esto. Y reconocer que todavía me cuesta salirme de este patrón. Aún así, ¡lo he hecho!, aunque me supuso un esfuerzo.
Ahora sólo quiero centrarme, como suelo deciros, en los logros. He revisado mi pasado más cercano y ya convencida que he hecho las cosas bien distintas. ¿Y el premio? Que no se me vuelva a repetir esta situación, que las siguientes veces esto tome un giro muy distinto y me permita encontrar lo que estoy buscando en ese área de mi vida.
¡Así sea!
jueves 25 de noviembre de 2010
Celebrando la vida
Por eso hoy con vosotros celebro la vida, despertarme cada mañana y respirar. Volver a empezar a vivir, porque el sueño es como una simbología de una pequeña muerte. Así pues, cada día volvemos a nacer y podemos crear, otra vez, aquello que deseamos.
Me siento dichosa, porque tengo una familia que está ahí y siento presente, unas veces me gusta lo que me dicen y otras no. Poco importa eso si sé que me acompañan y aprendo de ellos. También doy gracias por la posibilidad de escuchar a mi hijo cantar mientras hace su tarea del colegio. ¡Qué bien que pueda cantar no! En mi queda la imagen que alguien que canta es que se siente feliz, por tanto esa felicidad se irradia alrededor.
Hoy, además, el sol me acompaña en la ventana al lado del escritorio, aunque daría igual que lloviese si miro mi corazón y encuentro tanta gente que quiero y con la que compartir cosas. Yo, reconozco, son muchos y de cuando en cuando me dan también las gracias por estar ahí. Y yo las acepto, y no por falta modestia, sino porque he aprendido bien que el dar y el recibir es una balanza que va y viene, me gusta cuando va y doy; me gusta cuando viene y recibo. Agradezco dedicarme a una profesión que apoya a otros a encontrar ese rayito de luz en su vida o a alcanzar eso que antes les parecía inalcanzable, ¡y encima me gusta!.
Y una cosa que quiero recordar, con diferencia al pasado año, es que las cosas llegan, cuando se está abierto a dejarlas entrar. He estado este tiempo atrás cambiando patrones (si, yo también lo hago ... era de esperar ¿no?) y abriendo mi visión del mundo al mismo tiempo que abrí mi corazón a cosas que no llegaba a comprender. Bueno, he aprendido que quizá puedo asentir a cosas que están ahí aunque todavía no tenga capacidad de comprenderlo totalmente. A darles un hueco en mi corazón. Y esa siembra también está dando frutos.
Por eso papá, tu semilla está viva, en mi, en mis hermanos, en nuestros hijos y también en las cosas que tú como nosotros hemos dejado hechas en este mundo.
¡Gracias papá!, te llevo en mi corazón.
miércoles 29 de septiembre de 2010
El tiempo y el trabajo personal ponen las cosas en su sitio

viernes 5 de febrero de 2010
Un cuento de amor y valentia.
Me gustaría que recordemos lo importante que es recordar aquellas personas que tenemos cerca y nos apoyan, también recordar que todo lo que necesitamos está dentro de nosotros, para recolectar fuera necesitamos sembrar dentro de nuestro ser.
Espero que os guste.
"María era una flor pequeña y hermosa que nació en el Jardín del Amor. Cada día iba creciendo y haciéndose más hermosa, ¡todos admiraban su belleza!
Un día, María, decidió que aquel sitio no era suficiente para ella, sentía que necesitaba más, más espacio, más mundo, más de todo y que allí no lo alcanzaría. Claro que era una flor, sujeta a aquella planta que la vio nacer. Se sintió sin futuro, atada a aquella situación por siempre jamás. Y empezó a marchitarse.
Con el tiempo, María ya no era tan hermosa, sus pétalos se arrugaron, sus antes hermosos colores se iban apagando y su vida se fue haciendo más y más triste.
Un día, sintiéndolo ya todo perdido, de repente, aparecieron dos hermosas flores muy pequeñas junto a ella, que le recordaron su pasado esplendoroso, tanto se parecían a ella que al fin les preguntó:
- ¿De dónde salisteis vosotras?
- Nosotras hemos nacido gracias a tus semillas que una ráfaga de viento cálido, enamorado de tu belleza, esparció por el jardín.
En ese precioso instante, María observó con lágrimas como aquellos retoños, nacidos de sí misma miraban al sol y relucían con un color alegre y lleno de vitalidad. Supo así, que sin salir del jardín, había encontrado ese “todo” que un día buscó, es más, aprendió que ese todo estuvo siempre junto a ella. Y se maravilló tanto de su descubrimiento que comenzó a mostrar amor a sus retoños, el amor más incondicional que se puede dar, tanto amor que éste era irradiado por sus pétalos y hoja. Poco a poco, María, está recuperando su belleza exterior, aunque ahora le importa más su interior y eso es precisamente lo que hace de ella una flor sin igual.
Y el secreto de esta metamorfosis, la energía del amor, que es el milagro maravilloso que María descubrió.
Que la energía del amor te acompañe siempre."

sábado 21 de noviembre de 2009
Conciencia de muerte para vivir plenamente
Lo que realmente me impactó, mejor podría decir, para mi su importancia se haya por haber reavivado mi conciencia a la hora de vivir y morir. Hasta mi hijo y su amigo, con 11 años, se dieron cuenta de ello y comentaban la importancia de disfrutar por si se acababa el mundo en algún momento. Me ha recordado un ejercicio que realizamos en clase de Psicología Transpersonal-Integral cuando trabajamos el tema de la muerte, es más, esa área en concreto fue muy motivadora en mi vida y cuna de mi vida actual.
El ejercicio en sí consistió en tomar esa conciencia de muerte en todo momento, al menos durante una semana hasta la siguiente clase. Más o menos podíamos utilizar frases como: “como se que voy a morir …” o “ya que me voy a morir …”. Lo más interesante está precisamente en los puntos suspensivos, donde cada una de nosotras, al tomar conciencia del hecho de nuestra muerte en algún momento, tomásemos una acción añadida, algo atascado o pendiente en nuestras vidas, algo que si tuviésemos la certeza de morirnos al día siguiente nos gustaría quedase resuelto. Fue en realidad dos tomas de conciencia, la de la muerte pues llegará en algún momento, y la de la vida, como una ráfaga para darnos cuenta si estábamos viviendo tal y como deseábamos. Fue una experiencia muy motivadora, y si, encontré cosas pendientes incluso con alguna de mis compañeras que resolvimos en aquella semana.
La cuestión es llevar este ejercicio a nuestra vida, siempre. Se trata de darnos cuenta de dónde estamos, si es donde queremos o no, y si las acciones que tomamos son las que queremos o no, y si las personas con las que estamos son las que queremos o no, eso si atendiendo a nuestro saber interno, a nuestro pepito grillo para recordarnos nuestros valores. ¿Os suena de algo? Es por eso, seguramente, que me hice coach, para llevar a la práctica diaria algunas cosas que había aprendido antes, y poder ayudar a las personas a que viesen, al menos un poquito, de aquella visión que yo tuve y me trajo aquí, estar en paz, tener pendiente lo menos posible, incluso con el tiempo espero que sea nada.

En realidad, la película me trajo nuevamente la conciencia de disfrutar de la vida. Se trata de estar en consonancia cada día con lo que hacemos, cómo vivimos, con quién, de saber que en este preciso instante estamos haciendo justo lo que deseamos y si mañana nos fuésemos tendríamos nuestros asuntos resueltos. Como yo ahora mismo estoy escribiendo este artículo, delante de mi ordenador un sábado por la noche y lo hago con el absoluto convencimiento de ser mi deseo de este momento, quiero hacerlo.
Esto implica más allá de lo aparente, tener la conciencia en calma, decir “te quiero” a esa o esas personas importantes en nuestra vida, aunque a veces vamos tan aprisa que lo olvidamos, o por ejemplo hablar ese tema pendiente con el vecino del 5º pues nos provoca malestar, mejor solucionarlo u olvidarlo, quizá no es algo tan importante para ocupar nuestro espacio personal. Elegir nuestro trabajo, uno agradable donde nos sintamos plenos y dichosos, motivados y satisfechos, pues lo elegimos en base a nuestros valores y deseos. La idea final es buscar la “paz interior”, cuando llegue ese momento, sea como fuere, poder respirar, asentir y marchar con nuestra alma plena, porque cada día, cada minuto, cada instante vivido fue en plenitud, en conciencia y en armonía con nuestra persona.
La verdad, transpersonal supuso para mi un antes y un después en esa toma de conciencia, y no es de extrañar que en este mes se me despierte, pues fue justamente así, en esa época se realizaron nuestros trabajos de toma de conciencia con la muerte, y en este mismo mes, hace unos años, mientras estudiaba murió mi padre, y la toma de conciencia de lo que fue y lo que no fue, supera cualquier otro tipo de experiencia que yo hubiese tenido. Tomar conciencia cuando alguien se marcha del momento presente es muy significativo y vivir la circunstancia en paz, como una despedida, dejando salir las emociones sin retenerlas y sin meterlas en la mente, a veces eran llantos y otras muchas risas, para mi fue simplemente mágico. Puedo aseguraros que no dejé nada pendiente con mi padre, resolví en ese momento y en días siguientes cualquier cosa que pudiese estar en mi cabeza, aunque en su mayoría estaba al día con mis asuntos con él. Por eso la vivencia fue renovadora para mí, tomé tanta conciencia de la muerte, hasta el punto de contratar un seguro de entierro, algo que hasta entonces no me había planteado, pues me parecía un tema un tanto escabroso, incluso oí a mi madre desde pequeña cuando venía el trabajador de la mutua a cobrar:
- ¡Vaya hombre, me molesta pues me recuerdan cada mes que me voy a morir!
Pues si, esa es la cuestión, en vez de olvidarnos y meternos en una vida que no nos gusta, estando en los lugares que no deseamos, es más liberador tomar conciencia del hecho que nuestra muerte llegará inexorablemente más tarde o más temprano. No se trata de recordarlo atendiendo al miedo, no es pensar en ello desde ese plano, es más bien todo lo contrario, ese darnos cuentas nos permitirá vivir una vida mejor, hacerlo intensamente, felices, sosegados, en paz y por elección propia cada instante de nuestras vidas, y si no prueba a hacerlo.
Hazte la pregunta y averigua cómo quieres vivir realmente.

