Como decía mi maestra de transpersonal, la película se repite una y otra vez hasta que de verdad aprendes a hacer algo distinto. Para eso sirve la toma de conciencia, el aprendizaje de años, para darse cuenta que la historia es similar, que las sensaciones son las mismas que la encrucijada se repite. ¿Y para qué? Para rectificar por fin, para tomar otro sendero, para obtener otras respuestas, o quizá la misma aunque vivida desde otra perspectiva.
He podido experimentar en mi vida esas repeticiones de algunas cosas, las veces que hice lo mismo y dónde me llevaron, las veces que tuve una respuesta diferente abriéndome a nuevas vivencias.
Hoy me vuelvo a encontrar con algo repetido, algo que viví hace tanto tiempo que me ha costado distinguir el mismo proceso. Casi vuelvo al redil, al camino conocido, a punto estuve de seguir mi antiguo patrón en este suceso. Me tomé un tiempo, algo que hago ahora con asiduidad: respirar, dejar pasar los días, revisar. Esto me permite abrirme, darme espacio para preguntarme para qué me sucede esto. Y reconocer que todavía me cuesta salirme de este patrón. Aún así, ¡lo he hecho!, aunque me supuso un esfuerzo.
Ahora sólo quiero centrarme, como suelo deciros, en los logros. He revisado mi pasado más cercano y ya convencida que he hecho las cosas bien distintas. ¿Y el premio? Que no se me vuelva a repetir esta situación, que las siguientes veces esto tome un giro muy distinto y me permita encontrar lo que estoy buscando en ese área de mi vida.
¡Así sea!


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