jueves 7 de abril de 2011

Desapego y limpieza

La pasada semana he dado por cerrado un nuevo proceso o ciclo de cambio en mi vida. Ya se, ya se, eso empieza a ser algo habitual. Esas son las consecuencias de estar inmersa en una profesión en la que el cambio es la razón de su existencia. Cuando aprendes a tomar conciencia, a darte cuenta que la zona de confort nuevamente quedó pequeña, que se hace necesario saltar fuera de ella y dejar atrás otros miedos que aparecieron por el camino, es en ese instante cuando vuelvo a respirar pausada, tranquila y con la paz en mi corazón y mi alma.

Para mi, no es casual que fuese específicamente en este momento. Simplemente porque no creo en las casualidades. Y mi limpieza gástrica (tuve una intoxicación alimentaria que ha dejado mi colon y mis intestinos preparados para empezar de nuevo) me ha permitido hacer un completo, una limpieza también a nivel emocional. He roto con algunos apegos y he cerrado situaciones que en los últimos dos meses me tenían algo frenada.

A nivel corporal poco puedo añadir, a excepción de aprovechar esta herramienta para dar las gracias a mis vecinos porque sin ellos nos hubiese sido imposible llegar a las urgencias (eramos cuatro personas en casa casi a punto de perder el conocimiento). También quiero agradecer a los servicios de urgencia del Centro de Salud de Villalba Estación que se portaron estupendamente con nosotras, así como los técnicos de la ambulancia. Y me gustaría dar un cero patatero a los servicios del 112 que mostraron una falta total de escucha y empatía ante la situación, en la que no fueron capaces de discernir de un simple cólico con una intoxicación que necesitó de 12 de horas en hospital y unas cuantas bolsas de suero en vena. Una lástima, la primera vez en mi vida que necesitamos llamarles y ese fue el resultado que obtuve. Más tarde me tocará revisar esa creencia, ya que a día de hoy si me preguntan, diré que me resultaron bastante incompetentes (al menos en la línea telefónica).

En cuanto a mis otros desapegos o limpiezas, puedo decir que se hacían absolutamente necesarios. En la línea de qué y quién soy, he aprovechado de ello un gran aprendizaje, he dado gracias por lo vivido y como se suele decir "a otra cosa mariposa". He estado viviendo parte de un proceso que dejé pendiente hace bastante tiempo y he avanzado unos pasos. Ahora, de pronto, me siento ligera y sin ataduras. A veces, algunas personas, nos apegamos a situaciones o personas. Y así, poco a poco, nos creamos esa mochila que parece nuestra y no lo es. Tengo claro que mi zona de confort se ha ampliado. También reconozco que he sentido miedo, enfado, tristeza. Sabía que era cuestión de tiempo y que, como dice Steve Jobs, al final de ese camino las cosas encajarían. Y así ha sido.

Ha sido un nuevo escalón, un peldaño en mi aprendizaje y me siento llena de vitalidad para seguir avanzando.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada